En esta 3era parte analizamos el mítico Metal Gear Solid: Rising, que será un "spin-off" del joven y famoso ciber-ninja de la saga (Raiden). Este volverá con muchas mejoras, e incluso, se baraja la posibilidad de un nuevo ciber-traje.
La maniobra era arriesgada, no nos cabe la menor duda. El nombre Metal Gear
es gigantesco en todos los sentidos, y su sombra podría acabar
coartando la libertad creativa de cualquier estudio sin la personalidad
necesaria para embarcarse en la gesta de llevar la emblemática marca de
sigilo a un nuevo contexto. Pero al frente de Rising está Platinum Games,
un equipo que no conoce el miedo y cuya valentía nos ha regalado en los
últimos tiempos algunos de los videojuegos más imaginativos que
recordamos. Es precisamente eso lo que es este Revengeance, un lanzamiento de acción que da el paso adelante de ofrecer algunas novedades apasionantes, pero que en esencia es un Hack and Slash
rotundo, apasionante y que nos reconcilia con un estilo de juego que no
siempre nos ha brindado cotas tan altas en los últimos tiempos.
Recordamos
que inicialmente el juego iba a ser desarrollado por el Kojima Team
liderado por el propio creativo, pero a finales de 2011 se supo
finalmente que serían los responsables de Bayonetta o Mad World
los que se ocuparían de su producción. Nos encantaría saber cómo
hubiera sido el juego si lo hubieran creado Hideo Kojima y su séquito,
sin embargo estamos de veras encantados por el trabajo llevado a cabo
por Platinum Games. ¿Por qué? Los motivos son varios, y vamos a tratar
de desgranarlos en el análisis.
Principalmente
podríamos esgrimir que en lugar de hacer un título "de género", el
estudio japonés subvierte casi cualquier norma imaginable y consolida
uno de los mejores productos de lo que llevamos de 2013. El título es rompedor y salvaje, con un punto gamberro muy propio de los lanzamientos de este estudio, y que se sabe fuerte desde la perspectiva del carisma
que aportan las creaciones de Kojima en cuanto a personajes,
situaciones y contextos; y que además los explota con una jugabilidad
divertida y alocada. Un juego decididamente nipón en todos los
sentidos, con todos los tics de la industria oriental pero también con
el sello de uno de sus mejores equipos de talentos de la actualidad.
Hombre o Máquina
En el juego seremos Raiden, un personaje que ha tenido algunos
momentos de mucha importancia en la serie Metal Gear, pero que aquí se
encumbra como el auténtico protagonista y el verdadero motor que hace
funcionar la narrativa. El argumento es más que interesante para hablar
como lo hacemos de un Hack and Slash, un género que por desgracia
tradicionalmente no ha cuidado demasiado sus guiones. No esperes la
profundidad argumental de los trabajos anteriores de la serie, porque al
fin y al cabo esto es un spin-off así que no sigue la saga propiamente dicha, pero sí habrá infinidad de cinemáticas y una cantidad de información ingente.
De
hecho comenzamos nuestros primeros minutos en el modo historia
visualizando una larga cinemática en la que se nos presenta el contexto.
Como tenemos por costumbre vamos a procurar contar lo menos posible,
pero sí vamos a dar un puñado de inofensivas y vagas pinceladas sobre lo
que se nos cuenta. En el título ejercemos de escolta, junto a
otros miembros de un robusto equipo de seguridad, en lo que parece ser
una misión rutinaria de un importante VIP al que acompañamos, el más
importante del panorama político mundial de hecho. Como no podía ser de
otro modo la situación se tuerce por la irrupción de una serie de cyborgs
que atacan el convoy y sacan a la luz el lado más peligroso del propio
Raiden, el que parecía algo apaciguado y que desencadena su furibunda
ira homicida.
Todo comienza
poco menos que como un desagravio, pero a partir de ahí se comienza a
construir una enrevesada trama que nos lleva por varios lugares del
mundo conociendo a distintos personajes, e infiltrándonos en abundantes
bases enemigas fuertemente defendidas. Revengeance funciona desde luego
como celebración de acción salvaje y desatada, pero su guión no es
ninguna estupidez y pese a que no alcanza cotas demasiado altas lo
cierto es que con un mínimo de atención se puede seguir con
desapasionado interés. Eso sí, si el lector consideró entrometida o
cargante la cantidad de vídeos de Guns of the Patriots, la última
entrega de la serie para consolas de sobremesa, aquí va a encontrar
nuevamente una buena ración de éstas. Rising no presenta un metraje
cinemático tan dilatado como el de Metal Gear Solid 4, pero los amantes
de la acción descerebrada disfrutarán de la opción de omitir estas
secuencias puesto que determinados perfiles pueden encontrarán excesiva e
inoportuna la cantidad de CGIs... sobre todo en el primer tercio de la
campaña.
Desde
la óptica narrativa, el videojuego es interesante. Se trata de un
título que está, en términos de guión, por encima de la media del
género.
¿El resto? Los demás disfrutaremos de un guión que se mueve con habilidad por varios lugares del mundo, y que nos presenta unos villanos
que, como es tradicional, resultarán tan estrafalarios en cuanto a su
aspecto como fascinantes en cuanto a psique. En la sección del apartado
gráfico detallaremos la brillantez y el carisma de sus diseños, pero ya
adelantamos que desde la óptica narrativa no están ahí porque sí: todos
tienen sus motivaciones y su historia a sus espaldas. Todo se presentan
con gran lujo de detalles, en escenas con incluso tanta información
que dividirá nuevamente a los jugadores entre los que la considerarán
superflua y los que la verán como imprescindible, pero que en todos los
casos tienen en común esa obsesiva atención por los pormenores que
siempre han tenido todos los personajes de esta serie... héroes o
villanos.
Por otra parte
durante el desarrollo ya nos llamaron la atención unas palabras de
Atsushi Inaba advirtiendo que estaba de acuerdo en que la parte
puramente jugable del título podía llevarnos unas cinco horas, pero que
éstas no contarían las cinemáticas, así que la cifra garantizamos que se
incrementa de forma notable. Así pues la duración del programa es
relativamente cuestionable, pero ya aseguramos que como experiencia es
de lo más intenso que se puede encontrar en estos momentos. Es un viaje
que nos dejará exhaustos, y que puede no contar con multijugador ni
ningún entretenimiento al margen de la historia más allá de unos
prescindibles desafíos de entrenamiento, pero que es brutal y desmedido,
demostrando bien a las claras el envidiable estado de forma que tienen
los chicos de Platinum Games.
Puede parecer que el juego está algo cargado de interfaces y rótulos, pero toda la información que se expone es necesaria.
Músculo Jugable
Revengeance es un juego fibroso, uno que aprovecha siempre que puede
para marcar su abultada musculatura y que se regodea en una sensación
de montaña rusa que tiene la sangre fría de comenzar su aventura con un
combate contra una bestia mecánica de varias decenas de metros de
altura, y que a partir de ahí no hace sino crecer. Platinum Games se ha
tomado en serio esa máxima del cine de acción que recomienda "empezar
una película con un terremoto y después ir aumentando la intensidad", y
ha hecho eso precisamente con su videojuego: creando una experiencia que
nunca nos deja descansar un minuto para tomar aliento, y que está de
sobras capacitada para convertirse en una fenomenal descarga de adrenalina como pocas hemos visto en los últimos tiempos.
En el programa nuestros filos son nuestros únicos amigos. Todo lo
que se mueve es susceptible de ser destruido en el universo que presenta
el programa, y es que pocos aliados vamos a encontrar en un mundo
amenazador y altamente tecnológico. ¿Cómo funciona todo? Generalmente
presenciamos nuestra incursión en una zona comprometida o en una base
enemiga mientras se nos cuenta cuáles son nuestros objetivos y cuáles
los problemas que tendremos que afrontar, y a partir de ahí comienza el
festival: un pistoletazo de salida para cortar todo y a todos.
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Nota: El análisis es originalmente mucho más largo. Si te interesó visita el link del Artículo para más información ;).